Corrientes es el grito salvaje, pero inaudible de la naturaleza. Como misteriosa es la subyagante vida que transcurre en los esteros del Íbera. El mundo de los correntinos los constituyen los esteros, los rios milenarios, sus cultivos y el ganado. Un universo que los habitantes aman entrañablemente. En esta provincia del Nordeste argentino ha nacido y crecido un pueblo cuyos más lejanos antecesores, los aborígenes, comenzaron a construír el antiguo solar Taragüí "la tierra de los esteros", como se la llama a Corrientes. La potencia de las tierras correntinas se vislumbra en su intensa, intrinsicada y salvaje vegetación. Los árboles situados a orillas de los riachos se presentan tupidos, altos, entretejidos de enredaderas, de formas múltiples y con hermosisimas flores que compiten con el irapé.