En la Ciudad de Buenos Aires, más precisamente en la
plaza Naciones Unidas del barrio de Palermo, se inauguró una obra en
forma de flor. Es una flor mecánico-cibernética, que se abre con la luz
del sol y se cierra al anochecer. Sobre "Floralis Genérica", tal el
nombre que el arquitecto argentino Eduardo Catalano dio a su obra, la
página Web del diario Clarín del 13 de abril menciona: La obra fue
inaugurada poco después de las 14 en Figueroa Alcorta y Tagle, con una
ceremonia en la que estuvo presente Catalano, el jefe de gobierno
porteño, Aníbal Ibarra y otras autoridades. "La Flor Gigante" de la
ciudad de Buenos Aires de casi 20 metros de alto y con un peso de 18
toneladas, está compuesta de seis pétalos plateados construidos con
aluminio y acero, montados sobre una estructura cónica. Esta obra, que
estará abierta de día y cerrada de noche, contará con un sistema
mecánico, compuesto por máquinas y computadoras, que controlarán todos
los movimientos de la estructura. La flor está erigida en un espejo de
agua de 44 metros de diámetro con un catarata, y, a través de su
complejo mecanismo, moverá paulatinamente los pétalos con los primeros
rayos hasta verse en su esplendor y se cerrará al atardecer. Esta "obra
ambiental" como la define su autor, está emplazada en un entorno de
cuatro hectáreas, cuyos caminos interiores fueron rediseñados para que
la flor pueda ser apreciada desde distintos ángulos para obtener
diversas sensaciones. En el marco de diferentes conmemoraciones, la flor
estará abierta las 24 horas los días 25 de mayo, 21 de septiembre, 24 de
diciembre, 31 de enero y cada luna nueva.
Es la donación de un arquitecto argentino residente en EE.UU. por
agradecimiento al país y su valor aproximado llegó al medio millón de
dólares. En la noche se ilumina y a la caída del sol o cuando sopla
viento muy fuerte se cierra.